El cargador monofásico para vehículos eléctricos está fabricado para durar, proporcionando a los propietarios una entrega de energía estable durante muchos años. Utiliza componentes de alta calidad y métodos modernos de producción; además, cada unidad supera pruebas rigurosas, como la prueba de niebla salina de mil horas y funcionamiento en temperaturas extremas desde -30 °C hasta 60 °C. El calor se disipa mediante aletas integradas, y una carcasa IP55 protege contra el polvo y el agua. La gestión inteligente del calor, junto con protecciones contra sobretensión, subtensión y sobrecorriente, evita fallos prematuros y ayuda al cargador a mantener su fiabilidad. Gracias a esta durabilidad adicional, los conductores reducen los costos de reemplazo y obtienen un valor considerablemente mayor a largo plazo.