El cargador doméstico de 230V monofásico fue diseñado para enchufar todos los días en casa, conectándose directamente a la toma habitual de 230V. Dependiendo del cableado de la vivienda, los usuarios eligen entre la versión de 16A para aproximadamente 3,5kW o la versión de 32A que entrega unos 7kW, adaptando así la velocidad de carga a las necesidades del coche. En su interior, chips inteligentes realizan comprobaciones de temperatura y protegen contra sobretensión o corriente excesiva, por lo que cada sesión se siente segura. Un módulo Wi-Fi integrado envía datos a la nube, permitiendo a los propietarios planificar cuándo cargar, revisar los kWh consumidos y gestionar varias cuentas desde un teléfono. Con una caja pequeña y ordenada que luce bien en el garaje o junto a la entrada, recarga día a día de forma confiable los vehículos eléctricos familiares.